martes, 17 de enero de 2012

En esta primera vez, como casi todas las "primeras veces" comienzo torpe e ilusionado, como si fuese una primera cita.
Recuerdo que antes hacía falta conseguir el teléfono de esa persona que te interesaba con infinidad y variopintos pretextos y una vez en tu poder la segunda prueba de fuego era la llamada ,para los que como yo teníamos una familia bastante numerosa y sólo un teléfono en el pasillo de la casa, no resultaba nada fácil encontrar el momento adecuado y coordinar los sentimientos y el tiempo suficiente para atraer suficientemente a la persona que estaría al otro lado del teléfono. Ahora con el móvil y la ayuda de escuetos mensajes se puede avanzar a grandes zancadas y con aparente menor riesgo, en el caso de ser rechazado, dependiendo de la ambiguedad que le quieras conferir a ellos.
Por mi edad ( joven-experimentado o maduro-primerizo), he vivido ambas situaciones y, puedo decir que aquellas ocasiones tenían algo mágico, yo incluso añadiría matemático,en mi caso era por mi temor a paralizarme ante una respuesta no prevista.Para ello preparaba con antelación una larga lista de variables a la manera de un sistema binario de docenas de síes/noes/o...o : ...si dice que al cine- que película?, si dice que no al cine- cerveza en una terraza? o helado o café..., si me dice que no? insisto o no?, le pido quedar el martes, miércoles ...viernes? o espero al finde?...Así iba creando muchas alternativas que posteriormente tendría ante mí en esa conversación. Finalmente cuando reunía el valor y mi valiosa preparación organizada, me lanzaba  y, ... nunca salía absolutamente mal gracias a mi  Exit solution  que me daba una escapada discreta y casi indolora.
Alguna vez , ya superada la segunda prueba me dijeron incluso que  les parecí de una seguridad pasmosa, lástima que no quedase bien llevar mi Lista de respuestas como cuando  en alguna ocasión me sentí inseguro o indeciso, pero la vida real no da esas segundas opciones.

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